Friday

PL 30

Lander había conseguido una bicicleta. Roja toda ella, desde el manubrio hasta la parpadeante luz trasera que se alimentaba de la acción y reacción en los pedales al mando de Mikel. En la parte posterior tenia soldada una caja metálica en la cual se podía colocar sin problema alguno hasta quince bolsas con Guppys y otros tipos de suministros. A tan solo una semana después de haber comenzado las entregas, el asunto comenzaba ya a tener vistas de ser un negocio productivo. El acuario de Lander tenía por lo menos once clientes fijos que solicitaban una ración diaria de alimento. Les resultaba mejor así ya que al no disponer, o desear hacerlo, de algún contenedor en el cual abundar de alimento vivo, solicitaban una ración de más o menos de 500 gramos de pececillos y Artemía. Mikel entonces vio bastante afectada su rutina después de la escuela. Iba y venia en todas direcciones desde el acuario ante la mirada atenta y amable de su primo, y ya para el día jueves mantenía ya al interior del pequeño buró al costado de su cama lo equivalente a l dinero que Lander le había comentado que podía recibir de propinas cuando las cosas marcharan de buena manera. Mikel nunca había tenido tanto dinero junto, y mucho menos producto de su propio esfuerzo.

Garaitz miraba con agrado la situación. Le parecía mirar cómo Mikel se alejaba de manera definitiva de los aspectos más notorios de su pre-adolescencia y se preparaba para una juventud que podría afrontar sin esos "sucios" detalles como la debilidad de un alma carente del maduro ejemplo de un ente masculino, o la desidia de quien todo lo ha obtenido de otras manos.

Esa tarde, la del viernes, Lander le comentaba a Mikel que la semana que tenían por delante resultaba ser de suma importancia. Posiblemente, en uno o dos movimientos realizados con inteligencia y cordura, podrían llegar a duplicar su cartera de clientes fijos.

- Como para dejar la escuela... ¿no?- expresó Mikel casi sin pensarlo, considerando el tiempo que invertiría en atender a todos esos clientes.
- No digas eso. Tía no lo permitirá.-
- No... No quise decir que deseaba abandonar la escuela, sino que apenas podré realizar tantas entregas.-
- Tenemos que aprovechar de la mejor manera cada viaje, atendiendo a la mayor cantidad de clientes por recorrido.-
- Hago así con algunas de las entregas actuales. La gente de "Mundo Marino" no queda lejos de "Acuática". Tampoco de "Sea Side"-
- Bien, tendremos que acomodarnos de mejor manera. Sobre todo con los pagos. Ahora tendremos que ser más cuidadosos en ese sentido.

Mikel se guardó cualquier comentario posible. Era Lander el que atendía ese aspecto del negocio. Él no veía más dinero que la moneda que de común le daba la gente una vez que les entregaba sus paquetes de Guppys. El primo iba en algún momento de la semana y cobraba el importe de las entregas. Seguramente aquel comentario no era más que una nota personal realizada en voz alta.

- Además, Mikel, es seguro que muy pronto, si las cosas se dan, podamos introducir nuevos productos.-
- ¿Más peces? ¿Cómo cuáles?-
- No solamente peces, sino alimento más especializado. Tenebrios, Zofobas, Gusanos de Cera. Incluso Grillos. Si te has dado cuenta, muchos acuarios venden también otro tipo de animales, ranas, serpientes de agua, caracoles y demás bichos. Estos también son excelentes mascotas, y comen, y mucho. Quizá podamos expandirnos en esa dirección.-
- Como consideres primo...-
- Pero ¿Tú que piensas? ¿Haríamos bien?-

Lander no le pedía su opinión sobre demasiadas cosas. Es más, esa era la segunda ocasión que lo hacía. La primera vez hablaron sobre si la caja de la bicicleta de entregas debería tener una tapa con la cual cerrarla y en realidad Lander solo estaba buscando que alguien le confirmara lo que ya era obvio. Pero ahora el tono de voz, la postura, indicaba que buscaba una verdadera segunda opinión.

- ¿Qué es lo primero que introduciríamos? A decir verdad, no conozco el tipo de alimento que acabas de mencionar.-
- Casi todos, con clara excepción de los grillos, son gusanos. Y me gustaría pensar que entraríamos con todo eso al mismo tiempo. Es cuestión de que lo hable con los clientes.-
- Entonces sería bueno que apartaras un poco de dinero que no te doliera demasiado perder y lo invirtieras en esos gusanos. Si no son difíciles de mantener podemos aprender a criarlos. Y ¿por que no? Quizá también resulte buena idea.-

Lander asintió formulando una sonrisa en el rostro. Había razón en esas palabras. Sobre todo en lo del dolor al perder cualquier inversión. Pero tomar aquel riesgo ya estaba entre sus planes, así que todo quedaba confirmado.

- Bien. Entonces la semana que viene es posible que tengamos nuevas entregas, y de otro tipo además. ¿Estas listo para eso?-
- Como nadie, primo...-
- Bien.-

El reloj indicaba que la tarde muy pronto viviría sus últimas horas. Afuera el sol continuaba cayendo a plomo pero resultaba ser uno vivificante, distinto al que a veces se filtraba de entre las nubes, seco y doloroso. Esa tarde resultaba además agradable; ayudaba a tener pensamientos claros.

- Mikel, ¿Te gustan las películas de guerra?-

El muchacho se distrajo de lo que estaba haciendo -esparciendo alimento en hojuelas sobre las peceras repletas de Guppys azules con destellos amarillos- e invirtió un segundo en contestar.

- ¿De guerra? Creo que no he visto muchas de esas. Y en general no veo películas. No vamos al cine frecuentemente.-
- ¿Y en la televisión, tampoco?-
- Tampoco, y ahora menos que nunca. Tengo el televisor ya muy abandonado.-
- Hoy mis amigos traerán algunas cintas, y uno de ellos habló de meternos por la cara algunas del género. En realidad no es mi favorito, de lejos, pero creo que tampoco me hará daño mirar alguna... quería saber si tú sabias algo... tú sabes, para decir algo inteligente...-

Mikel se sonrió. No, no tenía nada que aportar.

- Lo único que conozco del tema es lo que se puede ver en los meros anuncios, en afiches y “trailers”. No más...-
- Muy bien...-

Mikel iba a concentrarse de nueva cuenta en lo suyo, cuando de pronto le pareció que en realidad tenía algo que decir. Pero no era un comentario "inteligente" sino un algo que bien podría estar ligado, aunque solo por mera asociación libre.

- Primo, ¿Tú sabes que es el "Apalm"?- Para Mikel era algo que podría preguntarse en ese momento.
- ¿Apalm?-
- Si eso...-

Lander se lo pensó un segundo. Le sonaba la palabreja,

- ¿Así? ¿Tal cual? ¿Apalm?-
- Estoy casi seguro.-
- ¿No querrás decir Napalm?-

Mikel rebuscó dentro de sus pensamientos. Si, también esa podría ser una opción válida.

- Posiblemente, solo he escuchado de eso un par de ocasiones.-
- Era, o es, no sé si aún exista, un arma.-
- ¿Un arma?-
- Si, un agente químico. Se utilizó en muchas partes, pero a granel en la guerra de Vietnam... los americanos...-
- Con que es eso...-
- Si no mal recuerdo, cuando esa cosa te alcanzaba se pegaba al cuerpo, y como era combustible, algo gelatinoso, ardía sobre de ti sin que pudieras hacer nada para evitarlo. Creo recordar que alguien dijo, o leí, no lo sé, que ardía indefinidamente...-
- Primo, perdón, pero ¿Sabes a qué huele?-

Lander se sorprendió sin reserva alguna.

- ¿A que huele? Carajo... Nunca le he tenido cerca siquiera. Todo lo que sé es por haberlo leído, u oído... ni idea... ¿Por qué te interesa a qué huele?-
- Me lo han preguntado, alguien me dijo eso... si me gustaba el olor del Napalm por las mañanas...-

Lander miró todavía más extrañado a Mikel. ¿Quién podría haberle preguntado tal cosa? ¿Con qué sentido?

- Pues quizá a fuego, humo... a carne quemada... Vaya amigos extraños que tienes Mikel, verdaderamente...-

El muchacho se sonrió y regresó a los Guppys que a su costado se revolvían vorazmente esperando su alimento. Bien, al menos ahora sabía que cosa era eso del Napalm. Ahora, a saber a qué olía...

- Si llegó a enterarme de algo te lo diré... pero carajo... -complementó Lander antes de cambiar de tema-. Alista las entregas de mañana. Sobre del mostrador están los recibos. No olvides que el encargado de "Fondo de Bikini" debe firmar de recibido. Ese mal nacido ya comienza a dar problemas.-
- ¿Cómo dices?-
- Alegaba no haber recibido un par de remesas de Artemia que yo mismo le entregue. Olvide los recibos ese día. No hagas lo mismo.-
- No primo. Me asegurare que firme.-

Mikel pasó la siguiente hora cargando en la caja de la bicicleta las entregas que debían realizarse al día siguiente. Los pececillos serían lo último en ser empacados. Por ahora dormirían apaciblemente en sus peceras. Por la mañana viajarían en bolsas de plástico y para la tarde seguramente estarían desdoblando sus enzimas dentro del sistema digestivo de un esturión o de algún pez dorado.

Cuando la noche cayó Lander despachó a Mikel. Sus amigos estaban prontos a llegar y no quería recibirlos con pendientes aún sin resolver sobre el mostrador.

Como siempre se despidieron amablemente. Ahora se tenían confianza mutua.

Antes de abordar el autobús, Mikel fue interceptado por Arnalt y un puñado más de muchachos de la edad. Rápidamente lo arrastraron a un rincón oscuro de la calle -un resquicio poco frecuentado- y cuando menos se dio cuenta, estaba ya en el suelo. El estomago se le contraía de dolor por causa de un brutal puñetazo que le dieron a la altura de los intestinos. Desde la suciedad del suelo Mikel atisbó el destello, justo arriba de él, de un metal brillante que se agitaba vigorosamente.

- Una navaja...- adivinó al instante en medio de un explosivo dolor.

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