Wednesday

PL 14

- Es evidentemente nervioso.-

El médico, uno alto, delgado y de tez muy blanca -uno diferente al que había atendido a Mikel cuando sufrió un colapso nervioso tiempo atrás- extendió verbalmente la primera sección de su diagnóstico. Era un hombre de modales finos y cuidadosos que sopesaba cada movimiento antes de realizarlo, confrontándolo con un pensar dedicado e inteligente, y tan lo era, que sobre tales virtudes había progresado lo suficiente a lo largo de los años como para, ahora, contar con un consultorio y reputación propias.

Detrás de la puerta de aquel lugar se encontraba una placa metálica de color dorado que mostraba con un realce y talle color negro el nombre del doctor y debajo de este la palabra DERMATOLOGIA.

Mikel, con el caballo un poco más largo y la ropa un tanto holgada, se encontraba sentado en una camilla de auscultación justo frente a ese mismo doctor, el cual minutos antes había realizado sobre la piel del cuello del muchacho una revisión minuciosa, incluyendo para tal efecto el uso de algunas lentes de aumento y una pequeña aguja de cristal sin filo con la cual había punzado algunas secciones de piel. Durante toda la revisión había guardado silencio utilizando un tapabocas -y una cofia de tela micro poro- que lo dotaba con el aspecto de un cirujano en pleno proceso operatorio. Pero antes de todo aquel silencio no había dejado de hablar, hacer comentarios e incluso preguntas tontas.

- ¿Tienes un habito alimenticio regular? Quiero decir ¿Comes a tus horas? ¿Cuánta agua consumes a diario? ¿Tienes alguna rutina de ejercicios bien planificada? ¿Tienes contacto alguno con cualquier clase de drogas?-

Mikel había respondido con la mejor de las respuestas a cada pregunta, pero aquella acerca de drogas lo había tomado completamente por sorpresa. No sabía que podía existir una relación valida entre "Tener contacto alguno con cualquier clase de drogas" y aquella profunda irritación que poblaba su cuello y las secciones laterales de su rostro.

- No, no tomo drogas... Nunca lo he hecho ni conozco a nadie que lo haga.-
- Muy bien, entonces el problema es relativamente fácil de atender.-

Garaitz se encontraba detrás de ellos, a un par de metros de distancia del punto preciso en donde Mikel era revisado por el médico. Sentada como estaba mantenía las manos sobre su regazo, derecha la espalda contra el respaldo del asiento al tiempo que miraba fijamente al doctor realizar su tarea. Le habían dado excelentes referencias sobre los procedimientos y resultados de ese hombre, y sobre todo, tema importante, sus honorarios se encontraba dentro de los parámetros razonables para un presupuesto como el de ella, así que no restaba sino esperar algo bueno de todo esto.

- Doctor, perdone -intervino Garaitz desde su retraída posición- pero ¿Qué tienen que ver las drogas en este asunto?- Mikel mismo estuvo a un segundo de formular idéntica pregunta pero la cercanía del doctor se lo impidió dándole la oportunidad a su madre de realizarla.

- En este caso no tiene nada que ver. Este muchacho esta sano y a salvo de esas cosas -dijo sonriéndole a Mikel mientras se quitaba la cofia de la cabeza y la apretujaba entre sus manos con la intención de desecharla-; Pero en otros casos, últimamente más de los que pude observar en mis primeros diez años de carrera, ciertas sustancias que ingieren algunos jóvenes provocan reacciones similares a esta. Todo es cosa del cómo reacciona el organismo.-
- ¿Eso es cierto? Nunca había escuchado algo como eso.- dijo Garaitz.
- Si pregunta mi opinión profesional, Señora, soy de los que suponen que las sustancias que consumen algunos jóvenes de la ciudad son cada vez menos "naturales" -dijo enfatizando la última palabra con un gesto extraño en el rostro-; Las drogas que seguramente circulan por estas calles a plena luz del día están elaboradas de manera artesanal, involucrando en su contenido toda clase de contaminantes y químicos alergenicos. Eso estas provocando, además de la obvia adicción, toda clase de enfermedades.-

El médico se encontró con el gesto interrogativo de Garaitz y Mikel quienes lo miraban en silencio. Comprendió también que más allá de estar tomando su comentario como mera información adicional al caso, entreveían una velada acusación que en realidad él no estaba elaborando. A veces eso le sucedía cuando creía conveniente crear todo un contexto a sus comentarios.

- Pero obviamente no es nuestro caso. Esto es, por otro lado, evidentemente nervioso.-
- ¿Nervioso? ¿Ahora es nervioso?-
- Si. Mikel no ha tenido reacción alguna a los medicamentos adicionales que prescribimos durante la última consulta. Tampoco el análisis de sangre no detecta alteración endocrina importante. Se puede determinar según el expediente total que esta afectación de la piel esta provocada por un posible factor anímico. Saben, me gustaría que charláramos un poco.-

Un pequeño escritorio descansaba en el extremo derecho de la breve habitación. Mikel descendió de la camilla donde fue auscultado y junto con Garaitz se acercaron al mueble en donde el médico ya los esperaba revolviendo algunos papeles ordenando el archivo del muchacho.

- Tomen asiento, por favor...-

Inmediatamente tras acercarse las sillas que para tal efecto estaban dispuestas, sucedió el silencio seguido de un monologo, la extrañeza y en cierto sentido, la explicación de todo. Mikel y Garaitz escucharon de labios del médico como en muchos casos, no tantos como para volverse un acto generalizado pero no lo suficientemente escasos como para no atenderse, la condición emocional de una persona podía incidir plenamente en su estado físico al grado de llegar a enfermarlo, o a restablecerlo, si es el caso, con suma facilidad. El médico, que para ese momento estaba al tanto de todo lo que había ocurrido en los meses pasados en el aspecto anímico de Mikel y que aunque parecía ser un evento ya lejano, demostraba tener plena incidencia en la salud del muchacho.

- No es difícil entrever que de alguna manera, Mikel, estas padeciendo cierta situación que afecta de una manera sintomática el estado de salud de tu piel.-
- ¿Este es uno de esos casos? -Atajó Garaitz- Pero ¿Cómo algo que sucedió hace meses puede seguir afectándolo?-

El doctor miró a Garaitz de reojo. Resultaba evidente que buscaba dirigir sus comentarios a Mikel antes que a su madre.

- Sin duda puede suceder algo por el estilo. Una situación emocional no es sino una afectación que de cualquier manera que suceda, tiene incidencia sobre los sistemas del cuerpo. Pero no quiero que piensen que solo lo "malo" puede afectar al organismo.-
- ¿Qué dice?-
- Incuso la risa o el estar contento, muy contento durante un tiempo extendido afecta el sistema nervioso al grado que en muy poco tiempo lo agota y desgasta provocando neurosis o ataques de ansiedad.-

Tanto Mikel como Garaitz fruncieron el seño, ¿Cómo era eso posible?

- Lo que quiero decir es que cualquier estimulo constante deteriora al organismo y este se defiende y reacciona de muchas maneras diferentes, y creo, Mikel, que tu organismo esta reaccionando con toda esta irritación y generación de Serumen extra ante una situación que te estresa y no has conseguido sublimar.-
- ¿Sublimar?-
- Si, sacar del fondo de tu persona, evaporar un sólido.-
- Pero, doctor, el problema de Mikel entonces ¿no es enteramente físico?-
- Lo dudo mucho, y tanto, que mi primer recomendación -y al decir aquello tomó una estilográfica y se acercó uno de sus talonarios de recetas para escribir un reporte de lo que expresaba en voz alta- es descontinuar por completo los medicamentos que se prescribieron anteriormente y que sigues tomando en este momento; además, limitaremos al máximo el llevar un estricto régimen alimenticio. A partir de ahora vas a realizar una dieta normal tomando en cuenta solo los cuidados obvios y necesarios.-

Mikel sonrió por un segundo. Quizá lo que el médico estaba diciendo con todo aquello no significaba sino que de nueva cuenta se le abrían sin temor las puertas de los azucares y las grasas saturadas que tanto le apetecían.

- Pero eso no es lo más importante, en lo absoluto -remato el doctor y tanto Mikel como Garaitz se aprestaron a escucharlo con toda atención posible- quiero que hablemos de tu aspecto psíquico.-

Mikel y Garaitz lo miraron profundamente.

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