Regreso

Abro los ojos y apenas comprendo lo que veo y, en segundo plano, el lugar en donde estoy.
Frente a mí una especie de nebulosa se mueve intermitente y recrea un espacio en donde lo que percibo se confunde con la penumbra que estoy abandonando.
Si hubiera soñado con cualquier cosa ahora mismo los rastros del sueño estarían mezclandose con los elementos de la habitación en donde despierto.
Pero no he soñado nada, o cuando menos no recuerdo haberlo hecho.

A tientas busco el reloj que no debe encontrarse lejos de mi cabecera. Palpo su fría configuración y acercandolo a mi rostro compruebo que enfocar la mirada sobre su caratula es la segunda cosa más difícil del universo.
La primera es moverme siquiera.

Aún así desentraño el secreto escondido en sus manecillas. No comprendo el aparato sino como un cronometro y, tanto que, en realidad no me importa la hora que es sino la contabilización de horas que llevo dormido. No son menos de catorce.

El cierre de año me debilitó al extremo de herirme.
No he hecho sino dormir, descansar y alimentarme en estos días ausentes. Incluso estas son las primeras líneas que redacto en estas semanas. A pesar de todo recibi un par de llamadas del trabajo que me arrancaron un dejo de atención, pero no fue nada más allá de eso. Quizá solo tenían la intención de recordarme que ese mundo sigue existiendo y que con fecha definida tendría que abordar de nuevo ese tren.
Pero indistintamente a los planes laborales apenas esbozados y a los proyectos que permanecen dormitando como yo, una parte de mi cerebro -una que vive con el rostro atento al más oscuro de los rincones disponibles; una que en realidad no se ha tomado unas vacaciones tan largas pues comenzó a afilar sus largas uñas hace varios días- ya comenzó a moverse y a pensar.

Agradezco la lectura de "En el tiempo acostumbrado"; creo que lo que hemos leido es un manuscrito que hace justicia a la idea que intentó fundamentar el relato. Ahora viene una revisión del mismo y posteriormente su distribución. Quedan algunos cabos que entretejer correctamente y un par de detalles que acortar y extender, respectivamente.

Pero ajeno a ese proceso natural y necesario, un par de ideas ya rondan mi cabeza.
Apenas puedo creerlo; Ya estoy planeando enfrascarme de nueva cuenta en otro proceso tan increiblemente agotador y demandante. Y lo único que puedo pensar es que me falta tiempo y se me queman las manos intentando y necesitando escribir.

Tengo el deseo de desarrollar esas dos ideas. Una de ellas, la primera, será relativamente corta. Es sobre un muchacho, un joven apenas en su primer adolescencia. Este relato no abordara ninguna situación de ficción -ningún ser del espacio exterior o salido del fondo de una oscura caverna- sino algunos de los aspectos más oscuros y primitivos de una mente todavía en gestación.
Y la segunda, sin adelantar detalles de ninguna de las dos historias, me atrae de nuevo a nuestros queridos y familiares zombies.
Esta segunda historia me emociona sobremanera. La tengo practicamente ya dibujada en su totalidad en el aire a mi alrededor y creo que ante todo -antes de sus gritos y sus desfiguros andantes- es una buena historia.

Bien. Ya he despertado de manera aceptable.
Hay que buscar algo que comer y el ruido de la ducha se esta apagando. Muy pronto vendrán a buscarme.

Un saludo a todos.
TM

Aqui les dejo un buen video.


2 comments:

Anonymous said...

Mi apreciado TM...Ten por seguro que esperaremos ansiosos ver como desarrollas estos nuevos proyectos,que seguro seran dos autenticas joyas,como ya nos tienes acostumbrados..Un saludo y deseando seguir disfrutando de tu talento...

Anonymous said...

Bienvenido TM, ya extrañaba tu presencia por acá, las manos que se queman por escribir, eso es bueno, espero leer algo, no se si siga escribiendo estoy algo desanimada con mi relato, estoy pensando que camino seguirá la historia, aclaro que no soy antisemita jeje.

Gracias por los animos y por el comentario, saludos.
HH